Pequeños cuentos misóginos
Highsmith, Patricia
Anagrama editorial
Un despiadado ataque de humor contra el género humano.
Con una misteriosa simplicidad de estilo, Highsmith convierte a los veci nos de al lado en psicópatas sádicos, encerrados entre las vallas blancas de su jardín y el césped recién cortado. En las historias oscuramente sa tíricas, muchas veces de hilarante mordacidad, que componen Pequeños cuentos misóginos, Highsmith trastoca nuestras nociones convencionales del carácter femenino, revelando el poder devastador de aquellas criatu ras que alguna vez nos parecieron familiares La bailarina , La nove lista , La ñoña y que se destruyen a sí mismas y a todos los hombres que las rodean.
Con frases escuetas y precisas y una feroz ironía, Patricia Highsmith pone de relieve y acentúa los aspectos más ridículos, o más perversos, de los prototipos de mujer que nos presenta, sin distorsionarlos de masiado, para que no se pierda el parecido con la modelo y esta sea siempre reconocible.
Queda claro que la autora no manifiesta la menor parcialidad; tampoco los hombres que aquí aparecen salen mejor parados.
Con una misteriosa simplicidad de estilo, Highsmith convierte a los veci nos de al lado en psicópatas sádicos, encerrados entre las vallas blancas de su jardín y el césped recién cortado. En las historias oscuramente sa tíricas, muchas veces de hilarante mordacidad, que componen Pequeños cuentos misóginos, Highsmith trastoca nuestras nociones convencionales del carácter femenino, revelando el poder devastador de aquellas criatu ras que alguna vez nos parecieron familiares La bailarina , La nove lista , La ñoña y que se destruyen a sí mismas y a todos los hombres que las rodean.
Con frases escuetas y precisas y una feroz ironía, Patricia Highsmith pone de relieve y acentúa los aspectos más ridículos, o más perversos, de los prototipos de mujer que nos presenta, sin distorsionarlos de masiado, para que no se pierda el parecido con la modelo y esta sea siempre reconocible.
Queda claro que la autora no manifiesta la menor parcialidad; tampoco los hombres que aquí aparecen salen mejor parados.